Dejar de twittear, chatear con los amigos en Facebook o controlar los mensajes de correo electrónico es una adicción más difícil de controlar de lo que creemos.

Según una investigación llevada a cabo por la Chicago’s Universuty’s Booth Business School, la adicción a los social media es más fuerte que el deseo por el alcohol o el humo.

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Imagen: Corbis / Alberto Ruggieri

Encabezados por Wilhelm Hofmann, el equipo de estudiosos de Chicago ha conducido un experimento sobre un grupo de 205 personas con edades comprendidas entre los 18 y los 85 en el área metropolitana de la ciudad alemana de Wurtzburg. Es la primera vez que un estudio de este tipo se lleva a cabo fuera del laboratorio y los resultados, (que serán publicados por la revista Psychological Science), se pueden tachar de sorprendentes.

Desarrollo y resultados del experimento

Se estableció contactar con los participantes por mensaje siete veces al día durante 14 horas por siete días consecutivos para que pudiesen contestar a través de una Blackberry si experimentaban algún tipo de deseo en ese mismo momento o durante los anteriores 30 minutos. En el mensaje era necesario especificar de qué tipo de deseo se trataba, la intensidad experimentada (hasta irresistible), si entraba en conflicto con otros deseos y si había sido capaz de resistirle o se había dejado vencer.

Se registraron 10.558  respuestas y 7.827 episodios de deseo señalados. Con el pasar de las horas la fuerza de voluntad y la capacidad de resistencia ha ido bajando. En los informes recopilados las palabras más recurrentes como “autocontrol” y “tasa de fracaso” van estrictamente relacionadas con los medios.

Al contrario, la señalización del deseo con respecto a los cigarrillos, el alcohol, el café, los impulsos sexuales y las compras compulsivas ha quedado relativamente baja. Entre los factores influyentes individuados por los investigadores están el coste de determinados vicios, la falta de disponibilidad inmediata del objeto del deseo o el discriminante de la situación.

El sueño y el tiempo libre son deseos conflictivos en cuanto se trata de tendencias y necesidades naturales que chocan con las diarias de trabajar y las muchas obligaciones del día a día.

Según lo visto, las personas son más propensas a ceder al deseo de usar los social media y otros tipos de medios como la tv o el Smartphone. Hoffman sostiene  que esto se debe, en parte, a su elevada disponibilidad junto a la conexión a Internet (en el trabajo, en casa, en el móvil), su coste nulo o mínimo y el bajo esfuerzo requerido para su uso.

Extraído de Destino Comunicación de @MartaBernasconi

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