Tarta de chocolate de IKEAContinúa el goteo de informaciones sobre la calidad de los productos alimentarios. Tras el caso del ‘ranking’ de calidad de las hamburguesas en España, llegó el hallazgo de carne de caballo en diferentes productos a lo largo y ancho de toda Europa (especialmente en Francia), más tarde se encontró también carne de equino en las albóndigas de IKEA y la última información apunta a una posible aparición de bacterias fecales en diferentes productos de la compañía sueca en China. Toda una bomba.

Esta es más importante que las anteriores porque según las informaciones publicadas, el problema no radicaba en la presencia de carne de caballo en sí, sino en las deficiencias en el etiquetado de los productos. La carne de equino no tiene ninguna contraindicación, no es dañina para la salud, pero, al igual que cualquier otro producto, debe etiquetarse correctamente. En el caso de las bacterias coliformes (presentes en el tracto intestinal de personas, animales de sangre caliente y ciertas zonas de las poblaciones humanas), tampoco tiene por qué existir riesgo para la salud, pero la alarma generada es un revés para la compañía que se vio obligada a retirar productos en 23 países por este motivo.

IKEA vuelve a encontrarse con una auténtica patata caliente. La compañía sueca lleva en China desde 1998, donde ha desarrollado una labor de adaptación desde hace unos años dado que el precio de sus productos es muy alto para el mercado meta y porque es un mercado que no ha aceptado fácilmente el concepto de ensamblaje de los productos para ahorrar el coste de la mano de obra.

Estas informaciones, de momento no apuntan a su principal mercado (Europa con más del 60% de las ventas) pero puede suponer un duro revés para su segmento de alimentación en el viejo continente si no se actúa con rapidez y decisión. A pesar de todo, el hecho de que ciertos productos de IKEA se diferencien a través del precio hace complicado predecir su evolución en un contexto de crisis, en el que una buena oferta bien puede ser una ventaja comparativa determinante.

Hasta el momento, la compañía ha asegurado que el chocolate en el que se han encontrado los restos de bacterias coliformes proceden de ‘un proveedor de primera calidad’, con lo que parecen echar balones fuera. Sin embargo, la calidad de los productos están en entredicho ya que anteriormente, también aseguraron que el proveedor de sus polémicas albóndigas también lo era. A pesar de todo, en este caso, el hallazgo puede deberse a irregularidades en las cadenas de proceso de los alimentos. Sea como fuere, la compañía está expuesta más que nunca y debe valorar si merece la pena salir y dar explicaciones o permanecer en silencio y dejar que pase el vendaval.

Así, una valoración de cómo se ven afectadas sus ventas es esencial. Insistimos en que escudarse en una manipulación deficiente, es posible en este caso, aunque más valdría una auditoría sobre la calidad de los alimentos y la comunicación del compromiso de la compañía con la salud y con sus clientes; lo que se antoja esencial para poder salir airoso de una crisis de estas características.

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